En mi interior mi ser se contenta con la brisa de una tarde de sol, bajo parrones que lo entregan a picadillos en mi silla de mimbre descalzo, observando al sembradío crecer en regadíos de música, que en torsión por decisión natural ordena geométricamente sus estructuras vegetales traduciendo tonalidades que degradan en colores hacia gamas inexploradas de este marco en un vasto afuera de cada uno y el de todos Así perecerá mi carne Dejando desvestido al óseo Y al luminoso libre de bordes. Infinico
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