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Pequeñeces




Respirando el fuego de una fogata sureña  
te conocí a ti mujer morena,
quemando los pulmones con ese calor natural.      
Escuchaste mi corazón a medio volumen
recostándote en mi pecho
aquella noche de cantos y placeres.
Caminamos por un río de agua cristalina,
que esculpía a lo largo de toda la tierra,
las siluetas del escarpado relieve;
juntos a pata pelada.
Vimos cómo niñas y niños,
a través del juego,
aprenden mucho más sobre ellos.
Mira dónde te vine visitar sin saberlo
-la vida es un naufragar-
y es así como te recuerdo
mujer fantasmal
que ni el nombre me quisiste mencionar.

Voy a grabar con agua y viento lo que sentí
en aquel inesperado sur
cuando al final te tuviste que ir:
“En pequeñeces te conocí
como un fantasma aparecí
y como fantasma me fui”.

El Chirigüe 

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